El teatro social tiene dos ejes fundamentales: el individual y el colectivo, lo personal y lo comunitario. Propicia el autoconocimiento y el desarrollo personal, y a su vez, permite ahondar en el entendimiento, potenciando el análisis crítico del entorno cultural y social, se puede utilizar con todo tipo de colectivos con los que se desarrolle la actividad profesional en el sector social y educativo.
La propuesta formativa en teatro social surge por el interés y la aplicación práctica que tienen estas estrategias en el ámbito socioeducativo, que se demuestran en experiencias cada vez más numerosas en nuestro país, que en otros países tienen un recorrido ya de varias décadas, funcionando de forma regular en instituciones y organizaciones que fomentan este tipo de modelos desde lo artístico y creativo, por los resultados tan beneficiosos en los colectivos y comunidades con las que se trabaja. (Teatro du Fil en Francia, Teatro comunitario en La India, Centro de Teatro del Oprimido en Brasil, etc…)
El Teatro cuando se relaciona con la educación y con la psicología, considera el
proceso como más importante que el resultado, el objeto de la actividad es el sujeto.
Algunos de los beneficios que aporta el teatro son:
-Permite implicarse y participar activamente (algo nada despreciable en un mundo en el que todo nos lleva a consumir pasivamente).
-Promueve el desarrollo personal: es un medio para la autoexpresión de la personalidad, permite autoafirmarse y elevar la autoestima, descubrirse en el mundo.
-Como experiencia de trabajo grupal potencia el desarrollo de habilidades de comunicación y de cooperación.
-Favorece la toma de conciencia a cerca del entorno, y la capacidad de transformarlo.
Como experiencia creadora es la base para posteriores experiencias culturales del individuo y del grupo.